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domingo, 23 de julio de 2017

Por qué es tan difícil publicar un libro

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Una oferta amplia y variada. Editoriales comerciales e independientes. Ferias de todo tipo y color. Pero, ¿qué tan difícil es publicar un libro? Para responder, PERFIL conversó con dos escritores consagrados: Claudia Piñeiro (quien cuenta en su haber con Las Viudas de los Jueves y Betibú, entre otras obras) y Sergio Olguín (autor de libros como LanúsOscura monótona sangre y La fragilidad de los cuerposrecientemente convertida en miniserie).
“Mi camino para publicar siempre estuvo vinculado a los concursos”, afirma Piñeiro. Su primera obra fue una novela para chicos, producto de un certamen de Editorial Edebé. “Publicar para jóvenes es más fácil, ya que las editoriales necesitan renovar el catálogo con mayor frecuencia. Sin embargo, en paralelo escribía literatura para adultos, y así fue como ‘Tuya’ fue finalista del Premio Planeta”.
Tanto Piñeiro como Olguín destacan la importancia de los concursos para ingresar al mundo editorial. La autora explica que sirven como carta de presentación, como validación de la obra enviada. Olguín, por su parte, destaca que “existe una dificultad para quien comienza, ya que es un mundo cerrado sobre sí mismo. Las editoriales no leen por fuera de sus certámenes y, dada la situación del mercado, es muy difícil que publiquen originales”.
El caso del autor de La fragilidad de los cuerpos es particular. Para 2002, año de publicación de Lanús, hacía crítica literaria y ya tenía un libro de cuentos, lo que le dio cierto conocimiento del mundo editorial. “Con unos amigos decidimos autoeditarnos. Quisimos empezar de forma independiente para no deberle nada al mercado, como una especie de rebeldía juvenil”. Los tres libros tuvieron una tirada total de mil ejemplares y lograron que Tusquets Argentina los distribuyera.
La iniciativa de Olguín llegó así a las librerías, en un momento donde no abundaban proyectos de ese tipo. Hoy, la situación es diferente. “Las editoriales independientes son una forma de participación cultural. Antes, en los 80 y 90, hacíamos revistas donde nuevos autores publicaban sus textos y cuentos. Hoy esto se trasladó al mundo del libro. Y lo interesante es que hay una continuidad de obra para los autores. Pasa como en el fútbol: empezás jugando en un equipo chico y terminás en un club grande”, sostiene Olguín.
Piñeiro también reivindica la existencia de editoriales independientes. “Otorgan diversidad de voces. En un año malo económicamente para las editoriales, aquellas más grandes se vuelcan a lo que saben que funciona”.
Ambos autores señalan la situación del mercado, un dato no menor. La Cámara Argentina del Libro informó que en 2016 las novedades editoriales disminuyeron un 5% respecto de 2015, que se convierte en un 14% si se mira solo el sector editorial comercial. 
Alejandro Dujovne, doctor en Ciencias Sociales e investigador del mundo editorial, postula tres causas que definen el contexto de la industria: “hay una baja evidente del consumo, ya que el libro no es una necesidad básica. También existe una falta de políticas que protejan la cultura frente al mercado y que sean comprensivas para el libro, para lograr una verdadera bibliodiversidad. Y además se tiene que considerar la disminución de las compras del Ministerio de Educación, que consistía en una especie de apoyo fiscal que dinamizó el mercado”.
Publicar un libro no es tarea sencilla, pero aquí asoman algunas posibilidades: enviar manuscritos a los concursos, probar suerte con la literatura juvenil, contactarse con editoriales independientes y, por qué no, considerar autoeditarse. Y si nada de esto funciona, internet es una excelente opción para darse a conocer. Porque, después de todo, del otro lado siempre habrá alguien buscando qué leer.

Celeste Mottesi

viernes, 13 de enero de 2017

A dónde iremos a parar si la gente no lee


Aseguran que la crisis económica de la nación ha influido en los hábitos de lectura de su población.
La Federación de Gremios de Editores lamenta que casi el 40 por ciento de los españoles no lea nunca un libro. Exponen la necesidad de que los centros educativos de esa nación fomenten y cultiven los hábitos lectores.

El Centro de Investigaciones Sociales (CIS) de España reveló que el 39,4 por ciento de los españoles no había abierto un solo libro durante todo el 2015.
Pese al abundante mundo editorial de esta nación europea, sorprende que casi el 40 por ciento de sus pobladores afirme tranquilamente que no lee nunca.
Alertados por un panorama tan desalentador, la Federación de Gremios de Editores (FGEE) acaba de publicar la edición 2017 del informe "La Lectura en España".
En este documento se hace un análisis de la evolución que se ha producido en el país, con especial atención a cómo ha afectado la crisis económica en ella.
El presidente de la FGEE, Daniel Fernández, explicó que el informe es "en parte, el paisaje tras la batalla de la durísima crisis económica y social que hemos sufrido en estos últimos años. Una crisis que, en el caso del libro, ha implicado que los hábitos lectores de los españoles no hayan experimentado el fortalecimiento que desearíamos".
Por su parte, Antonio María Ávila, director ejecutivo de la FGEE, admite que "no es razonable que un 39 por ciento no lea nunca un libro. Podría entender que fuera un 10 por ciento". 
El informe incide de manera especial en la necesidad de que los centros educativos fomenten y cultiven los hábitos lectores, y que garanticen "la incorporación de un tiempo diario de lectura, no inferior a treinta minutos, a lo largo de todos los cursos de la educación primaria".
La Asociación de las Cámaras del Libro de España también mostró una alerta hace un año sobre este tema y afirmaba que "la gravísima situación del libro y la lectura en España hace urgente y necesaria una gran movilización social, liderada por los poderes públicos". 
fuente: TeleSur

domingo, 17 de julio de 2016

Feria de Editores: una apuesta a los que leen por pasión


Ilustración: Alejandro Agdamus
En su quinta edición, que se realizará en agosto, 85 editoriales independientes harán visible el trabajo de los que se arriesgan a buscar nuevas voces
Por Martin Lojo
Ulustración: Alejandro Agdamus
Con más de 27.000 títulos publicados en un año, la industria local del libro no deja de crecer. Pero quizá el dato más interesante que se desprende del Libro Blanco de la Cámara Argentina de Publicaciones es que el 46% de las editoriales del país nacieron en los últimos diez años. Con grandes costos de producción y ventas moderadas, las editoriales independientes luchan por sostener su apuesta de dar lugar a nuevas voces y traer al país y traducir títulos poco frecuentes en los catálogos de los grandes sellos. Una buena oportunidad para conocer la riqueza de ese trabajo será recorrer la V Feria de Editores, suerte de feria alternativa del libro que se realizará el 6 y el 7 de agosto próximos.
La Feria nació en 2013, con un pequeño grupo de veinte sellos en el bar de la radio FM La Tribu. "Si no venía nadie cenábamos juntos y les pedíamos disculpas a los invitados", comenta Victor Malumián, organizador del encuentro junto con Hernán López Winne, su compañero en la editorial Godot. Pero el proyecto no se quedó en un encuentro entre pares, creció año a año, e incluso se realizó más de una edición anual. La de 2015 sumó 35 editoriales y más de medio millar de visitantes. Entre ellos, los editores reconocieron a autores como Martín Kohan, Sergio Bizzio o César Aira comprando libros. "Cuando vimos en las fotos que se tomaron que había editores históricos con dos o tres de los más interesantes narradores actuales, pensamos que la Feria podía transformarse en un acontecimiento cultural."
Este año la propuesta se amplía, el encuentro se realizará en Central Newbery (Newbery 3599), un espacio de 400 metros cuadrados. Con la financiación cooperativa de los participantes, la Feria contará con 85 editoriales, entre las que se suman extranjeras, como Sexto Piso, de México, Alquima, La Pollera, Nadar y Cuneta, de Chile, y la uruguaya Criatura. "Todavía le queda grande decir que es una feria latinoamericana, pero empieza a tener ese sabor", afirma Malumián.
En un mercado mediano como el local, las dificultades de las editoriales independientes son grandes al carecer de fondos para publicidad y de medios de distribución acordes con su producción. "Los tiempos de logística y cobranzas son difíciles. El distribuidor solo afronta el trabajo si el volumen es enorme y trata de manera uniforme a todas las librerías. A una librería de barrio que vende ficción, el editor independiente le va a avisar del libro que sabe que tiene un público acorde. La distribuidora no puede trabajar con ese detalle porque no es negocio. Arma un paquete de novedades y lo manda a todos lados. Para una editorial chica hacer llegar dos o tres libros más a un nuevo lector puede ser muy significativo. Estos problemas desmienten un poco la idea de que la editorial independiente es una empresa heroica que lucha con el mal de los grupos editoriales, son lógicas de negocio y de mercado distintas", dice Malumian. Una de las soluciones que encontraron los editores es asociarse para la distribución. En materia de difusión, en cambio, la Feria puede ser un espacio ideal para acceder a nuevos lectores.
Uno de los objetivos es ampliar el público fiel que suele recurrir a estas editoriales en busca de nuevos autores. "Ese es un lector que tenemos ganado. Yo quiero el lector que por lo general compra a las multinacionales, pero que podría leer una novela de Eterna Cadencia o Mardulce, no le interesa la diferencia entre una editorial u otra, pero se puede llevar un libro recomendado por el editor. Es central para nosotros salir del ostracismo; tu rol es difundir los libros e intentar ganar ese público, abrir el juego en la batalla cultural. Me interesa un lector ávido de libros, que no va a ir a una plazoleta perdida un día de lluvia a revolver entre pilas de autores poco conocidos pero si le recomendás directamente un libro puede atraerlo. La calidad de editoriales independientes, las traducciones que se están haciendo, se reconocen internacionalmente, se las comenta en la prensa. No puede ser que tengamos en el mercado local un techo de cristal que no se puede romper con las ventas. Como editores tenemos que ampliar nuestra estrategia para llegar a ese público, tenemos todo para ganarlo".

Criterio curatorial

Con ese objetivo, los organizadores de la Feria se impusieron un criterio "curatorial" que busca establecer pautas de calidad sin caer en una definición rígida de "editorial independiente" que deje afuera proyectos interesantes. Malumián explica las características que buscan: "Partimos de una idea de calidad y de pasión por la edición. Buscamos editores que le ponen cuidado a la traducción, a la corrección, al diseño integral del libro, que no sean mezquinos con el tamaño y el papel, y que lo que hagan aporte a la bibliodiversidad. Elegimos proyectos que no editan para repetir lo que hace otro y meterse en un mercado de mayor presencia, o más barato, sino que piensan en cubrir un nicho que les interesa personalmente y que aporta algo distinto." La Feria cubre así un amplio espectro de temáticas que incluyen la narrativa y la poesía contemporánea, argentinas y extranjeras, la cocina, el cine, la música, el diseño, los ensayos y los libros infantiles.
Aunque no soslayan la importancia de la distribución en librerías, los editores de estos proyectos buscan entablar una relación directa con el lector, por lo que serán ellos mismos los que reciban a los visitantes de la Feria en cada stand. De ese modo se busca entablar un diálogo para que el lector pueda conocer los criterios de selección, edición o traducción de los libros de manos de quienes los produjeron. También que sea el mismo editor el que recomiende la lectura adecuada de su catálogo en forma personalizada a quién consulte. Otro guiño a los potenciales compradores, atendiendo a los tiempos de crisis, será la oferta de descuentos, sin romper con la ley del precio único que rige el rubro.
Para los editores contar con una feria propia de este tipo es un modo de ampliar su visibilidad. Así lo explica Damián Ríos, de la editorial de poesía y narrativa Blatt & Rios: "Siempre el foco de los lectores se concentra en dos momentos: para la Feria del libro, hacia el mes de abril, y para las fiestas, a fin de año. En este caso nos sirve para mostrar algo de lo que hacemos en el curso del año, entre esos dos puntos. Vamos a llevar, por ejemplo, Tres novelas breves, de Adolfo Couve, un escritor que ha pasado desapercibido en nuestro país y que sin embargo es uno de los mejores narradores chilenos del siglo XX. Un neoclásico excéntrico, maestro de la descripción y de las estructuras narrativas. También una novela policial, Arena movediza, de Robert Ashley, la única del prestigioso compositor norteamericano. Este libro es el tercero de la colección La nariz que dirige Pablo Katchadjian y que viene con muy buenos prólogos suyos."
Con su modo específico de organización y sus dimensiones acotadas, la Feria tiene un funcionamiento que los editores pueden aprovechar. Según Julia Ariza de editorial Fiordo: "La Feria de Editores no se parece exactamente a ninguna otra. El hecho de que esté organizada en un lugar cómodo, que haya muy buenos descuentos, que la selección de editoriales sea muy rica y que al mismo tiempo tenga un tamaño manejable la convierte en un programa diferente para quienes realmente quieren leer buenas novedades y descubrir catálogos interesantes. Participar en esta feria para nosotros no solo significa vender más libros sino, sobre todo, que lleguen a un público que tal vez todavía no nos conoce pero que lee en serio y puede convertirse en un seguidor de la propuesta." Este año, entre otras novedades, Fiordo presentará Stoner, la novela de John Williams, que recibió excelentes críticas; también "Leñador, una novela del chileno Mike Wilson que es una suerte de diario de un veterano de guerra que se interna en el Yukón, y Pantalones azules, la segunda novela Sara Gallardo, que no se reedita hace mucho y es una de sus obras menos conocidas, breve, certera y triste, realmente preciosa."
Eduardo Rabasa, de la editorial mexicana Sexto Piso, también señala las expectativas que les genera el encuentro: "Es la primera vez que participaremos, y la verdad estamos muy animados, porque todo lo que hemos escuchado es positivo: que la oferta de las editoriales independientes es bastante sólida y el público responde de maravilla. Nos encanta que una de las ideas principales de la Feria sea la cooperación y la solidaridad entre colegas editores, pues en estos tiempos en los que se ensalza la competencia feroz por parte de los grandes grupos, es absolutamente refrescante participar de una iniciativa fundada sobre los principios contrarios." Entre los libros que expondrá la editorial mexicana, se cuenta Che. Una vida revolucionaria, una novela gráfica del artista mexicano José Hernández, basada en la biografía de Guevara de Jon Lee Anderson. También la novela Oscuridad total de la narradora estadounidense Renata Adler.
Además del notable crecimiento de la Feria, la novedad de este año será laprogramación cultural. Habrá charlas sobre lectura y sobre traducción, un diálogo entre Luis Gusmán y Martín Kohan, una entrevista abierta a Marcelo Cohen, y Miguel Grinberg, Pipo Lernoud y Sergio Pujol dialogarán sobre música y libros. También habrá muestras de fotografía: retratos de escritores de Alejandra López, escenas de rock por Matías Moyano e imágenes de periodismo político del grupo MAFIA.
En tiempos de crisis económica, la Feria de Editores es una apuesta por el crecimiento de la diversidad cultural y las prácticas cooperativas en la producción. Una buena oportunidad para estimular la curiosidad por la lectura y conocer nuevos autores, recomendados por quienes llevan a adelante una industria modesta pero alimentada con el más profundo compromiso y amor por los libros.

Datos para agendar

-Dónde: en Central Newbery (Jorge Newbery 3599), con entrada libre y gratuita
-Cuándo: 6 y 7 de agosto, de 15 a 20
-Programa cultural
Sábado 6
15.30 hs. ¿Qué leen los que escriben? Invitados: Macarena Moraña, Marco Zanguer, Paula Brecciaroli y Nicolàs Correa. Modera: Marcos Almada
17:00 hs. La traducción: ¿interpretación o fidelidad? Invitados: Matías Battiston (Traductor), Salvador Cristófaro (Editor Fiordo), Ariana Harwicz (escritora) Modera: Edgardo Scott (escritor)
19:00 hs. Una visión personal sobre el fútbol. Invitados: Luis Gusmán y Martín Kohan. Modera: José Garriga Zucal
Domingo 7
15:30 hs. Música y libros. Invitados: Miguel Grinberg, Pipo Lernoud y Sergio Pujol. Modera: Leandro Donozo
17:00 hs. Derechos de autor. Invitados: Enrique Chaparro. Modera: Colectivo La Tribu
19:00 hs. Entrevista abierta a Marcelo Cohen por Maximiliano Papandrea (Editorial Sigilo)

LA LOCURA DEL SOLUCIONISMO TECNOLÓGICO




por Nicolas Mavrakis

Hubo un tiempo en que internet -resistente a despojarse de su "I" mayúscula divinizadora- experimentó una etapa dorada, un momento pastoril. Una era inocente que, a poco de iniciada la última década del siglo XX, definía en retrospectiva el tipo de gestión que, en las manos privilegiadas de gobiernos y universidades, mantenía una relativa distancia de los deseos del capital privado.
En cierta forma, para Evgeny Morozov (Bielorrusia, 1984), la caída empezó con la emergencia de corporaciones como Google y Amazon, que a comienzos del siglo XXI transformaron una prometedora era de la información en una prosaica era del control, y se consolidó con la llegada de redes sociales epidémicas como Facebook, después de la cual los usuarios fueron absorbidos por un omnipotente mercado de producción y distribución de contenidos digitales. Aun así, lo que Morozov propone con su largo análisis de la web, tal como funciona hoy entre 3400 millones de personas conectadas en el mundo, es la posibilidad de un retorno. No a la etapa pastoril de internet ni a la idealización de sus medios y sus fines, sino a un instante de lucidez capaz de resolver lo que otro crítico cultural, el británico Mark Fisher, llama "impotencia reflexiva", y que la filosofía tradicional de izquierda llama "falsa conciencia". La pregunta clave es: ¿y si internet no fuera únicamente lo que sus propietarios y promotores dicen que es?


En tal caso, la ilusión de que internet sólo es (o puede ser) lo que sus dueños afirman que es se sostiene sobre una arquitectura ideológica que Morozov describe con términos como "solucionismo" -la aspiración a resolver conflictos de cualquier naturaleza a través de la tecnología- y "epocalismo" -la falacia de creer que vivimos una era histórica excepcional-, columnas del falso universalismo y el poderoso reduccionismo del "internet-centrismo".


Con cautela, por momentos con pudor, Morozov señala cómo esa, en sus palabras, "superideología de nuestros días" es la esencia de problemas (y falsas soluciones) relacionados con la experiencia cultural, económica y, sobre todo, política del presente. En especial cuando se acepta, en una escala cada vez más amplia, que la gestión de lo público debe dejarse a especialistas formateados sólo por la lógica privada de la "eficacia" y la "transparencia". Sin embargo, convencido de que internet ha "secuestrado nuestra imaginación" y que "no existe ninguna razón contundente para aceptar su filosofía totalizadora", Morozov evita mencionar -y uno lo esperaría de alguien educado en Europa del Este y Alemania antes de llegar a los Estados Unidos- el nudo más conciso e histórico alrededor de su crítica a las contradicciones de la tecnología digital: el capitalismo. Es hacia ahí donde otros, como el coreano-alemán Byung-Chul Han desde la filosofía, o el inglés David Runciman desde la teoría política, por mencionar nombres en sintonía similar, terminan por dirigir una mirada que Morozov, limitado por una voz más periodística que ensayística, agota en "la miopía de los geeks respecto al poder".


Demasiado ubicuo a la hora de dar un peso específico a la fuerza de su escepticismo, y más pendiente de afianzar sus opiniones sobre una enorme lista bibliográfica antes que sobre su propio juicio (de ahí el incesante name-dropping que mezcla a Nietzsche y Heidegger con "estudios", "informes" y "artículos" escritos por Jennifer Lerner o Philip Tetlockl, entre más de medio centenar de otros nombres irrelevantes), La locura del solucionismo tecnológico cumple su misión como diagnóstico. Y es ahí donde, a diferencia de un típico autor estadounidense, Morozov, que demuestra conocer las fibras sensibles de Silicon Valley, exonera con astucia a su libro de la necesidad de aportar una solución y lo consagra a la fuerza casi extinguida pero necesaria de la negatividad.ß
LA LOCURA DEL SOLUCIONISMO TECNOLÓGICO


Evgeny Morozov. Capital Intelectual/Katz. Trad.: Nancy V. Piñeiro

viernes, 8 de julio de 2016

El PROYECTO de los CUADERNOS

Los 'Cuadernos' representan un material de investigación sobre los autores que le dan origen al nombre. Estos son del campo de la Filosofía, la Literatura, la Psicología y la Linguística. Muchos de esos autores han incursionado en diferentes disciplinas e interdisciplinas. Aparte se editará uno dedicado al Cine con todas sus escuelas, directores y films. El primero estará dedicado a Fellini

Es interesante saber como vuelven a ser estudiados, como se los ve desde el presente, y hasta entender como se los busca tapar y olvidar.

El Proyecto incluye hasta ahora cinco 'Cuadernos'
Cuadernos Reichianos
Cuadernos Sartrianos
Caudernos Chomsky
Caudernos Camus
Cuadernos de Cine



martes, 31 de mayo de 2016

Las voces del libro. Editoriales

Barcelona 
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La puerta se abre y un retrato de Carmen Balcells recibe al visitante. Al fondo, el despacho de Palomares Balcells inmerso en la luz matutina resaltada por las paredes y puertas blancas, al igual que toda la planta. El agente cuenta que el día anterior empezaron allí el rodaje de un documental sobre su madre. Amable, tranquilo y de voz pausada, Palomares Balcells reconoce que apoya su trabajo en históricos de la agencia como Gloria Gutiérrez. En una hora larga, el hijo de la Mamá Grande, aclarará las funciones de una agencia como la suya y desvelará algunos detalles:En la esquina de uno de esos edificios tan característicos de Barcelona está la Agencia Literaria Carmen Balcells, la más importante del español y una de las más destacadas del mundo. Creada en los años sesenta, esta agencia fue una de las pioneras en esta nueva parte de la cadena de creación del libro, y no solo en nuestro idioma. 
La legendaria Carmen Balcells falleció el pasado noviembre y hoy la agencia la lleva su hijo, Luis Miguel Palomares (Barcelona, 1964). El agente literario relata para Las voces del libro lo que hace una empresa como la suya y desvela detalles del funcionamiento interno, a la vez que reflexiona sobre por qué considera que las agencias son cada vez más importantes.
“Una agencia defiende los intereses de los autores por encima de cualquier otra cosa”.
“La agencia permite a los autores sentirse acompañados en todo el proceso creativo. Sus manuscritos los ven varias personas antes de buscar la editorial indicada para cada libro y trata de hacer la mejor negociación para ellos”.
“Nuestro catálogo está formado mayoritariamente ya de autores de la casa, aunque cada año recibimos unos 2.000 manuscritos nuevos. Lamentablemente, solo una mínima parte supera los filtros y llegan a publicarse”.
"Las agencias son hoy más importantes que en el pasado, pues ha aumentado el número de partes interesadas en la obra, como el editor digital, o el director del audiolibro, o el director que pide los derechos cinematográficos…”.
"Las principales características de un buen agente literario son el acompañamiento en el proceso creativo al autor, una buena asesoría financiera y conseguir los mejores contratos”.
Son los nuevos derroteros que asume la agencia en un momento clave para el mundo editorial. Diversificarse y ampliar el campo de acción.
fuente: diario El Pais de España